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Página 2 de 4 LOS CUATRO REQUERIMIENTOS COMO “CERCADO” CONTRA LA ADORACIÓN A ÍDOLOS Un asunto queda claro: los apóstoles vieron en los cuatro requerimientos dados a los creyentes gentiles como algo esencial. Pero, estaban reunidos para tratar temas específicos, por lo cual el mensaje a los gentiles es un mensaje específico sobre temas también específicos. Obviamente, los apóstoles no estaban sugiriendo a los creyentes de origen gentil que todas las orientaciones morales y éticas pudieran resumirse en estos cuatro requerimientos. No, un tema esencial es descrito en estos cuatro requerimientos – un asunto bien conocido por los apóstoles es “construir o destruir”, cumplir o transgredir- ese era el tema. Sugiero que las cuatro prohibiciones coinciden en el tema de la adoración de ídolos en los templos paganos. Desde la perspectiva judía, nada caracterizaba más a los gentiles que la idolatría y nada era más aborrecible. Si a los gentiles se les estaba permitiendo entrar a la congregación y a la comunidad sin requerirles transformarse en prosélitos, ¿cómo podía asegurarse la comunidad que habían hecho una ruptura final con la idolatría? Sin el conjunto de prohibiciones que envuelven el tocar, manipular, comer, etc. ¿cómo tener la certeza que los gentiles, viviendo en una cultura pagana, no estaban participando en la idolatría en la cual habían crecido? En este punto, el Beit Din de Jerusalén vio la necesidad para los gentiles de someterse a algunas de las regulaciones creadas por los hombres, mandamientos de hombre. La comunidad judía requería estar segura que los gentiles no continuaban adorando ídolos y que habían dejado atrás, se habían arrepentido de su crimen capital. Para obtener tal seguridad, los apóstoles requirieron de los gentiles creyentes asumieran el yugo y la carga de leyes hechas por hombres en materia de idolatría. Sugiero que los cuatro ítems fueron dados a los gentiles al ser asociados como identificados con la adoración de ídolos en los templos paganos, lo cual reveló a los apóstoles demandar de los creyentes gentiles que por sí mismos debían separarse de cualquier contacto con templos que pudiera considerarse por la comunidad judía como participación en idolatría. Al requerir de los creyentes gentiles separarse por iniciativa propia incluso de los aspectos culturales de los templos paganos, los apóstoles estaban requiriendo a los gentiles ver la idolatría desde una perspectiva judía y aun conformar algún tipo de leyes adicionales al estilo de las formuladas por el Sanhedrín sobre este mismo aspecto. Como escribe Ben Witherington: “No deben dar la oportunidad a los judíos de la Diáspora para acusar a los gentiles cristianos de estar practicando idolatría e inmoralidad luego de haber creído en Cristo”15 Al pensar que la idolatría debería naturalmente considerarse fuera de la perspectiva de un creyente, los apóstoles hicieron un llamado para considerar conforme la halakjá rabínica pertinente a la idolatría, el “cercado” no se hallaría dentro de la Escritura sino en el mundo real, al incluirse los creyentes dentro de la comunidad judía. Cuando hablamos de templos paganos y sus rituales, debemos recordar que en gran medida estos eran vistos como unas instituciones culturales y sociales y no meramente como centros religiosos. Por ejemplo, los templos paganos servían frecuentemente como bancos para los particulares como para el estado y el lugar de discusión de todo tipo de temas políticos16. Los gentiles que habían nacido y crecido en culturas idolátricas de Grecia y Roma tenían en gran valía muchos aspectos de familia y comunidad que los ligaban a los templos paganos. ¿Podría un creyente gentil continuar su participación en esos templos y aun unirse en eventos de familia, política y comunidad sin participar de la idolatría? ¿Podrían comer allí sin dar su veneración al dios o a la diosa a quienes esos alimentos eran ofrecidos? Muchas de las actividades dentro de la sociedad griega y romana envolvían el templo pagano local de tal manera que los creyentes de origen gentil debían tomar precauciones adicionales para dar testimonio a sus hermanos judíos que han abandonado la idolatría en todos sus aspectos. Es con ese fin que fueron dictadas las cuatro prohibiciones por el Consejo de Jerusalén.
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