La oración es la práctica de acercarse la presencia de Dios. Es el lugar donde se abandona el orgullo, la esperanza es elevada, y la suplica es hecha. La oración es el lugar de admitir nuestra necesidad, de ser humildades, afirmando nuestra dependencia a Dios. La practica de la oración es necesaria para el discípulo. La oración es el ejercicio de la fe y la esperanza. La oración es el privilegio de tocar el corazón del Padre a través de Su Hijo, Yeshúa nuestro Señor.
Acérquese a Dios, y El se acercará a ti. Santiago 4:8
Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiónes delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Yeshúa el Mesías. Fil. 4:6-7
Aba, en tu misericordia, escucha nuestras oraciónes.